Buenos hábitos de estudios

Niña estudiando en su escritorio.

Se acerca el final del curso y el tener o no unos buenos hábitos de estudio pueden marcar la diferencia entre aprobar o verte de nuevo en septiembre con los exámenes finales.

Estas recomendaciones te pueden ser de gran utilidad si las pones en práctica todos los días. ¿Todos los días? Sí, es la única manera de adquirir y mantener los hábitos.

 1. Busca un lugar propicio para el estudio y donde tengas todo lo necesario para el duro trabajo de estudiante.

Para estudiar es necesario crear un ambiente de trabajo. Tener un escritorio y una silla acordes a tu estatura con abundante luz natural y un flexo o lámpara que iluminen el espacio en el que realizas tus tareas y donde aprendes las lecciones. Será importante que en la habitación no haga ni mucho frío ni mucho calor. Que no sea un lugar de paso de otras personas a otras habitaciones.

-Tendrás a la mano tus lápices, libretas, diccionarios, reglas, etc., Es decir todas las herramientas que necesita un/una “estudiante profesional”.

-Desconecta o silencia el móvil, la TV u otros dispositivos que puedan distraerte mientras estudias.

2. Para activarte realiza ejercicio físico antes de sentarte a estudiar o hacer tus deberes.

Un ejercicio físico moderado te activará y hará que memorices mejor y te encuentres con tu mente más despejada. Un paseo, un rato con la bici o unos toques con el balón te ayudarán a desperezarte y prepararte para una sesión de estudio-deberes.

 3. Acuérdate de que al Loro le encanta distraerte de lo que estás haciendo.

Tu Loro, o mejor dicho tu mente, te va a hablar continuamente para que pienses en otras cosas o hagas algo distinto a la tarea que estás llevando a cabo. El ejercicio de “Desobedecer al Loro” te vendrá muy bien para centrarte en lo que realmente te importa cada vez que estás haciendo una tarea.

4. Lee en voz alta.

Esto te ayudará a memorizar mejor pues al usar más sentidos (vista y oído) la huella de memoria se hará más profunda y te será más fácil acordarte en el examen o cuando necesites esa información.

Aunque durante el curso no hayas trabajado duro, siempre estarás a tiempo de dar lo mejor de ti.

5. Haz descansos de manera regular.

Hacer pausas te ayudará a afianzar lo que has aprendido y así no te saturarás (no te cansarás de tal manera que no quieras seguir). También, te motivará a seguir trabajando en tus tareas. Al principio, descansa cada 10 minutos, luego cada 20 y al final cada 40-45 minutos. Estar mucho rato delante del libro no hará que aproveches más.

Márcate pequeñas metas y una vez conseguidas te premias durante 3-5 minutos con algo que te guste hacer (jugar con tu perro, estirarte, etc.). Por ejemplo, cuando hayas terminado un ejercicio de mates, un dictado, un ejercicio de comprensión lectora, etc.

6. Enséñale a alguien como si fueses “profe” lo que has aprendido.

No se trata de que recites la lección como un papagayo, sino que expreses con tus propias palabras lo que has leído a otra persona. Cuando contamos a alguien algo que acabamos de leer o escuchar nos ayuda a que se afiance en nuestra memoria. Es como cuando contamos un chiste; cuanto más lo contamos más fácil nos viene a la cabeza.

7. Haz asociaciones mentales.

Hacer conexiones de temas y conceptos nuevos con ideas o información que es familiar para ti te ayudará a tener mejor recuerdo y más creatividad. Por ejemplo,  para acordarte de una ciudad de Alemania, conecta el equipo de futbol de esa ciudad que esté jugando en televisión contra tu equipo favorito.

Haz “mapas mentales” sobre un papel para tener de manera gráfica ante ti las conexiones o asociaciones que has realizado.

8. Haz dibujos usando colores.

Los dibujos te ayudarán a ver más claro y entender en qué consiste lo que estás estudiando, si es el mapa de un país, las partes del  corazón humano, etc

9. Usa tipos de letras que sean fáciles de leer.

Si tienes que hacer un trabajo con el ordenador letras del Times New Roman o Arial, son más fáciles de leer.

10. Ver documentales en Internet o en televisión relacionados con el tema que estudias te ayudará a recordar mejor ciertos detalles debido a la narración de la historia contada en el documental.

11. Usa tarjetas tamaño octavilla para organizar y memorizar mejor la información.

  En ellas tendrás de manera ordenada los temas que hayas esquematizado y resumido. Divide los temas en epígrafes y usa una octavilla por epígrafe.

12. Si escuchas música, tal vez te ayude a no distraerte de otros ruidos del ambiente que te rodea.

        Música ambiental relajante o clásica como la de Mozart o Bach son muy recomendables.

13. Practica, practica, practica…

Cuando estés en casa intenta contestar sobre el papel preguntas o desarrolla temas como si te encontraras haciendo un examen. Hacer simulaciones de examen te ayudarán a familiarizarte a la situación real en el aula.

14. Has de llevar las pilas de tu cuerpo bien cargadas tanto a las clases diarias como a los exámenes.

     Estas pilas se recargan:

  • Durmiendo bien. Intenta no irte a la cama más tarde de las 23:00 para que tu organismo se beneficie al máximo de un sueño que va en consonancia con los ritmos circadianos de luz y oscuridad.
  • Desayunando un buen tazón de cereales o tostadas con aceite y tomate más alguna pieza de fruta. No sólo es importante comer adecuadamente en el desayuno sino también el resto del día. Puedes obtener más información en este link sobre alimentación saludable 

 15. Lee libros distintos a los que usas en el cole.

Siempre que puedas lee algún libro, ya sea de aventuras, de deporte o de la temática que a ti te guste. Leer no sólo te ofrecerá un buen rato de diversión y entretenimiento sino que también aumentará tu imaginación y tu comprensión lectora. Esta competencia es clave para que puedas comprender desde el enunciado de un problema de matemáticas hasta un tema de ciencias naturales.

16. Asegúrate de que no tienes problemas de vista haciéndote un reconocimiento en el oftalmólogo o en el oculista.

Muchas veces el cansancio, el dolor de cabeza o la vista cansada se debe a problemas de visión. Unas gafas graduadas pueden ser tu solución para mantener la atención adecuada.