Orientación a familiares cuidadores de enfermos dependientes

 

Las enfermedades de naturaleza crónica y progresiva como el Alzheimer, la demencia con cuerpos de Lewy, Parkinson o las demencias multi-infarto conllevan una dependencia de la persona enferma para la realización de las actividades básicas de la vida diaria. La satisfacción y dispensación de las necesidades de los enfermos recae de manera casi exclusiva en cuidadoras informarles. Más del 82% de los casos de las familias donde hay un enfermo suele haber una cuidadora principal, es decir son las mujeres (esposa, madre, hermana, sobrina, hija o nueras) las que sustentan el grueso de los cuidados a la dependencia.

El esfuerzo físico, la dedicación de tiempo, la renuncia a un ocio de calidad, el abandono de los estudios o de la carrera profesional en muchos casos, la pérdida de poder adquisitivo, el papel de cuidadora entra en conflicto con el de madre, esposa, amiga o profesional tienen un tremendo impacto en su salud y calidad de vida. De ahí que se haya acuñado el llamado Síndrome de la Cuidadora Sobrecargada (que podría aplicarse a la cuidadora no profesional o informal). Se ha definido como:

“Conjunto de síntomas derivados de una sobrecarga mental, física y emocional que una mujer presenta al verse obligada a hacer frente a las responsabilidades, poco o nada compartidas, para la atención de las necesidades de un enfermo dependiente”

Los síntomas más informados por estas mujeres (también por supuesto por aquellos hombres que son cuidadores) son:

  • Depresión.
  • Ansiedad.
  • Aislamiento.
  • Insomnio.
  • Cansancio.
  • Desesperanza.
  • Impotencia.
  • Rabia.

Aspectos cruciales y esenciales

  • Conforme la demencia avanza y el enfermo no recuerda ni reconoce, la pareja tendrá comportamientos de duelo ante el hecho de que ya solo cuida del cuerpo de quien un tiempo atrás fue su cónyuge.
  • Dolores osteoarticulares.
  • Aumento de problemas somáticos (bruxismo, dolores de espalda, soriasis, estreñimiento, aumento tensión arterial, descompensación de los niveles de glucosa en sangre, fatiga, etc.)
  • Viven esclavas del reloj.
  • Aumentan la ingesta de psicofármacos, tabaco, café, alcohol o comida reconfortante.

Si se tiene en cuenta que, según estimaciones, en España hay 2.300.000 de enfermos dependientes, estamos hablando de un problema muy prevalente. El panorama no es muy alentador ya que estas cifras no van hacer más que aumentar debido a la mayor cronificación de las patologías médicas y por el envejecimiento de la población, que lleva a que haya personas que vivan más años pero con mayor perdida de autonomía.

¿Cuáles pueden ser las intervenciones con estas cuidadoras?

  1. Enseñar a afrontar los comportamientos provocadores del enfermo.
  2. Ayudar a mejorar la comunicación con el enfermo.
  3. Mostrar la importanica de delegar en otros familiares o profesionales informales.
  4. Ayudar a cuidarse e implicarse en actividades gratificantes.
  5. Enseñarles a Cuidar de su Jardín.
  6. Reducir los comportamientos de evitación.
  7. Mostrar que hay más alternativas a su papel de Superheroina o Cenicienta.