Hoy ha comenzado un nuevo año y con él viene un viento renovado que nos empuja a formular toda serie de buenos propósitos. Tal vez dejar de fumar, tal vez mejorar la alimentación o puede que en tu caso mejorar tu formación para que aumenten tus oportunidades de empleo o de una mejora laboral. Si ya tienes en mente o sobre el papel varios propósitos para 2018, ¡¡ENHORABUENA!! ya has dado el primer paso para ese cambio de comportamiento.

Si aún no tienes un propósito, tienes por delante 365 días para plantearte cambios que te ayuden a acercarte un poquito más al ideal de vida que quieres tener. Es más, nunca es tarde para empezar a cambiar así que en este sentido no hay excusas que valgan. Por tanto, cualquier día es el día perfecto para ello.
Pero volvamos a ti que ya lo tienes claro; recuerda que el viento de cola que te proporciona este entusiasmo del nuevo año no va a durar todo el año y lo más probable, y realista, es que lo tengas a favor durante unos días no más allá del martes o el miércoles de la semana que viene.

Te preguntarás “¿por qué Tomás vaticina que mis ganas por cambiar o hacer algo nuevo me van a durar hasta el martes o miércoles de la semana que viene? Mi respuesta es que obviamente no adivino el futuro pero permíteme esa licencia pronóstica si con ello obtengo tu atención. Pues bien, como decía tarde o temprano el ímpetu que nos lleva a cambiar desaparecerá y volverá a aparecer casi de manera caprichosa, y esto es natural, pero lo importante es que está más que demostrado que nuestras ganas no necesariamente han de gobernar nuestro comportamiento y sí más bien nuestro YO consciente, que es el que en este preciso instante lee con mayor o menor interés estas líneas.

Nuestro YO es el que contempla la mejora en nuestra vida como algo posible y que es consciente que está en nuestras manos dar los pasos necesarios para acercarnos lo más posible a nuestra mejor versión. Por tanto, para este 2018 ten muy presente tus intenciones de hoy 1 de enero y otras que puedan venir y si un día te percatas que te has desviado de tu hoja de ruta, por ejemplo comiendo alimentos procesados, menos fruta o volviendo al sedentarismo, siempre estás a tiempo de retomar tu camino, repito SIEMPRE.

Si al mediodía has hecho trampa en la comida, a la noche puedes corregir tu camino haciendo una cena más ligera. Si llevas varios días sin andar al día siguiente de percatarte de tu desvío puedes calzarte las zapatillas e intenta andar al menos media hora. Si has pagado la academia de inglés y llevas dos semanas sin acudir a clase, puedes empezar en ese instante por ver una serie en versión original y retomar las clases tan pronto haya. Te animo a que hagas un listado con tres o cuatro propósitos y lo pongas en un sitio visible, que te recuerde a diario el rumbo que querías tomar hoy que tenías el viento a favor. Ya me contarás a lo largo de este año hasta qué punto estás cambiando, en qué porcentaje te has acercado a tu mejor versión.