Cáncer y psicología

Lo que la psicología puede aportar en el abordaje de la enfermedad del cáncer  podría ser resumido en una triple vertiente. A saber:

  • En su prevención, modificando los comportamientos y estilos de vida que pueden llevar a una neoplasia como una inadecuada alimentación, el hábito tabáquico o alterando el patrón de comportamiento que cae bajo el paraguas de la personalidad Tipo C;
  • Una vez diagnosticada la enfermedad, apoyando el trabajo de oncólogos y sanitarios, para que pacientes y familiares puedan encajar la noticia y prepararse para el tratamiento y favorecer la recuperación;
  • Y en los cuidados paliativos, junto con el equipo médico, dando al enfermo una calidad de vida en la fase en la que la enfermedad conduce inevitablemente a la inexistencia.

¿Qué es la psicooncología?

 

(Barthe, 2013)

“La disciplina que se ocupa de la respuesta psicológica a la enfermedad del paciente con cáncer, de su familia y cuidadores; así como también de los factores psicológicos en la aparición y el desarrollo del cáncer y la supervivencia una vez detectada la enfermedad”.

La relación emociones-cáncer

  • Depresión como una variable premorbida:

Galeno de Pérgamo (II d.c.) observó que las mujeres que padecían de melancolía tenían una mayor propensión a tener cáncer

LeShan (1959); las pérdidas afectivas se relacionan con la aparición posterior (entre 6 y 8 meses) de cánceres. Operarían como precipitantes de la enfermedad neoplásica.

  • Depresión como una reacción ante el diagnóstico y/o tratamiento del cáncer, con el consiguiente impacto en el curso de la enfermedad y calidad de vida del paciente.
  1. Las crisis diagnósticas
  2. Algunos tratamientos quimioterápicos
  3. Ciertas cirugías
  4. Cambios en la imagen corporal
  • Depresión como un primer síntoma de una pequeña metástasis cerebral o por cambios hormonales debido a un síndrome neoplásico que provoca cambios bioquímicos.