Crisis y primeros auxilios psicológicos

 

Cualquier persona a lo largo de su vida puede presenciar o vivir en su propia piel situaciones de estrés intenso tales como: Crisis vitales; accidentes de tráfico con o sin víctimas; presenciar la muerte súbita de un ser querido;  presenciar un suicidio;  acciones terroristas; un atraco o robo con violencia; la desaparición o secuestro de un allegado; una discusión, pelea o altercado que pudiera comprometer la integridad física o moral. La capacidad de respuesta ante estas situaciones estresantes va a variar de unas personas a otras estableciéndose un continuo. En un extremo vamos a encontrar personas que con un leve incidente de tráfico presenten gran hostilidad y agresividad, se queden embotadas o tengan reacciones de disociación. En el otro extremo del continuo se sitúan aquellos que seguirán funcionando adecuadamente ante situaciones extraordinarias como sobrevivir a un atentado con víctimas o a un accidente de aviación.

Al igual que tener unos conocimientos básicos para llevar a cabo unos primeros auxilios en el caso de un accidente, una hemorragia, un atragantamiento o un infarto puede salvar una vida, tener conocimientos de apoyo psicológico de qué hacer en situaciones de crisis o de pérdidas vitales, también puede marcar la diferencia para que esa vivencia sea menos traumática.

¿Cómo asistir a alguien que se enfrenta a la muerte de un ser querido de forma repentina?

¿Cómo actuar cuando alguien dice que va a suicidarse?

¿Cómo dar una mala noticia a un niño?

¿Cuál es la mejor actuación con los supervivientes de un accidente de tráfico?

¿Son naturales las reacciones de ansiedad, hostilidad y disociación?

¿Cómo acoger y apoyar a una víctima de abusos sexuales?

¿Cómo intervenir con víctimas de violencia sexista antes y durante la presentación de la denuncia?

Si es recomendable que un ciudadano anónimo sepa contener y apoyar psicológicamente puntualmente a alguien en situación de crisis, ni que decir tiene que los profesionales no sólo deben saber implementarlos sino que deberían ser entrenados en la dispensación de primeros auxilios psicológicos (PAP) efectivos, de calidad y calidez. Las fuerzas y cuerpos de seguridad, sanitarios, docentes o profesionales de los servicios sociales por la naturaleza de su trabajo van a verse como más probabilidad inmersos en situaciones en los que una persona pueda necesitar esta ayuda.

La realización de los primeros auxilios psicológicos no se improvisa. Por tanto, aprovecha cualquier situación en la que puedas desplegar ayuda, empatía y ayuda a los demás pues todo esto te servirá para hacer frente a situaciones más difíciles en el futuro.

El objetivo de los primeros auxilios psicológicos

El objetivo de los primeros auxilios psicológicos va será dar un apoyo a la persona o personas que viven de manera directa la exposición a un evento traumático que puede suponer un desbordamiento de sus recursos personales a la hora de experimentar sus emociones. También en ocasiones en las que ciertas personas que a su vez han sido testigos de cómo una persona se ha visto afectada que por episodio traumático exposición vicaria (presenciar a alguien viviendo una situación angustiosa ya sea en el lugar donde tiene lugar el incidente o bien verlo por televisión).

 Otros objetivos básicos al dispensar PAP

  • Prevenir un riesgo potencial para su integridad física al no poder valorar adecuadamente la situación por hallarse atrapado por la emoción intensa del evento traumático. Por ejemplo, si alguien pierde a un ser querido al lado de la carretera o el un lugar haya posibilidad de precipitarse en un edificio o paraje natural.
  • Favorecer la expresión emocional natural ante la muerte de un ser querido.
  • Contener el proceso de deterioro o afectación psicológica.
  • Preparar a la persona afectada para posteriormente vaya adaptándose a la normalidad tras la vivencia traumática.

Un ejemplo de una intervención de PAP con una persona ilesa en un accidente de tráfico que no sabe como reaccionar.

Primero, si has presenciado el accidente, llama a las servicios de emergencias. Si la situación es potencialmente peligrosa para ti (v.g. circulación de otros vehículos) ponte a ti primero en situación segura e inmediatamente después busca la seguridad de las personas afectadas. Si tienes conocimientos de primeros auxilios vitales aplícalos a quien más lo necesite o ayuda a realizarlos si alguien te acompaña. Si hay un superviviente que esté ileso pero reacciona emocionalmente de forma descontrolada deberás comenzar por poner una “vía de ayuda”. Esto es, al igual que los sanitarios ponen una vía en vena para administrar el suero con medicación, en los primeros auxilios psicológicos esa vía comienza con el contacto ocular para que esa persona confíe en ti y empiece a expresarse. Después:

  • Puede ayudar un contacto físico en hombro, brazos o manos para transmitirle que se siente segura y acompañada contigo.
  • Pregúntale por su nombre si no conoces a la persona y preséntate tú con el tuyo.
  • Ante todo escucha lo que dice, aunque sean incoherencias y cosas sin sentido.
  • Háblale poco y escúchale más.
  • Ofrécele un pañuelo si llora.
  • Pregúntale si necesita llamar a alguien.
  • No le mientas sobre lo que ocurre pero tampoco le des información que en ese momento tuviera dificultades de asimilar. Pueden ayudar frases como: “Yo estoy aquí contigo y los sanitarios se están ocupando de tu marido”
  • Evita frases del estilo “El señor lo ha llamado a su lado”, “Ya no va a sufrir”, “Tranquilízate, no pasa nada mujer”, “No llores más”, “Este era su destino”, etc. Aunque pueda parecer obvio la poca ayuda que prestan este tipo de frases son dichas con más frecuencia de lo que pensamos.
  • Deja que la exprese lo que siente y piensa en ese momento aunque parezca que “ha perdido la cabeza”
  • Espera a que acudan los servicios de emergencia o familiares.