Tommy Poppins

 

De la mano de Tommy Poppins (alter ego de Tomás Quirosa Moreno) descubre cuáles son los errores más frecuentes en la educación de los hijos.

Estos errores han sido recopilados en su experiencia adquirida a lo largo de años de trabajo con las familias. Los niños no vienen al mundo con un libro de instrucciones bajo el brazo. Con esta evidencia, desafortunadamente, chocan una y otra vez los padres. Esto constata que la crianza y la educación de un hijo probablemente sean de las experiencias más gratificantes que puede vivir una persona pero también el mayor de los retos.

Curiosamente, los problemas de comportamiento de los hijos surgen, en buena medida, del papel que paradójicamente desempeñan la madre o el padre en su crianza y educación. También es de vital importancia  contextualizar la faceta como padre o madre con otras áreas valiosas tales como la pareja, el trabajo, el ocio, la salud o el cuidado personal.

Principales problemas de los hijos

 

Tommy Poppins se ha dedicado a ayudar a familias en apuros y a cómo prevenir problemas mayores:

  • Rabietas.
  • Desobediencia.
  • La medicalización de los problemas de comportamiento en la infancia.
  • El desinterés por los estudios y el trabajo.
  • Consumo de drogas y adicción a las pantallas en todas sus formas.
  • La obesidad infantil y los trastornos alimenticios en adolescencia.
  • Problemas con el sueño y terrores nocturnos.
  • Mejora de la comunicación entre padres separados y reducción del impacto de la separación en los peques.
  • Malos hábitos de estudios, etc.

Aquellos padres que se encuentre con dificultades en la educación de sus hijos podrán beneficiarse de los contenidos de esta página.

Los errores más frecuentes en la educación de los hijos

  1. La educación de sus hijos, no es su prioridad.
  2. Los padres son firmes en sus límites dependiendo de su estado de ánimo.
  3. No eligen bien el castigo.
  4. Creen que no tienen nada que mejorar como padres, que ya lo saben todo.
  5. Se creen todas las razones que pasan por su cabeza. Todo lo que les dice su loro.
  6. Comparten escasas actividades gratificantes con sus hijos.
  7. No están en la fiesta.
  8. Prestan más atención a las conductas problemáticas que a las adecuadas.
  9. Delegan la responsabilidad de la educación de los hijos en profesores, abuelos, tíos, ludotecas, etc.
  10. Patrones de comunicación poco funcionales: silencios prolongados y a destiempo; dar y pedir muchas explicaciones; repetir una y otra vez aquello que quieren que hagan sus hijos; les dan sermones; dan voces e insultan…
  11. Intentan ser amigos de sus hijos.
  12. No les permiten ni frustrarse ni sentirse mal por lo que les ocurre en la vida.
  13. Potencian que su hija sea una “princesa” y su hijo un “príncipe”.
  14. Controlan las vidas de sus hijos como si viviesen bajo un régimen dictatorial.
  15. “Haz lo que yo diga pero no lo que yo haga”, es su máxima.
  16. Prefieren la medicalización de la infancia a buscar la raíz psicológica del comportamiento de sus hijos que muchas veces está reforzado por los padres.
  17. Tienen casas tipo exposición lo que denota que a esos niños no se les permiten jugar.
  18. Ojo con los “ramalazos” de los padres que reproducen tics, comportamientos de sus propios padres y que un día se prometieron así mismos no llevar a cabo cuando tuvieran hijos.